divendres, 2 de gener del 2026

NACIONALISMO CAROLINGIO Y RACISMO CULTURAL EN CATALUÑA

 

NACIONALISMO CAROLINGIO Y RACISMO CULTURAL EN CATALUÑA

 

Joan Manuel Cabezas

Doctor en Antropología Social y Cultural

joanmanuel.cabezas@gmail.com

 

¿Por qué ‘nacionalismo carolingio’?

 

Con el término 'nacionalismo carolingio' trato de sintetizar lo que desde hace meses e incluso años denomino tal que así: nacionalismo esencialista culturalista, nacionalismo primordialista identitario, nacionalismo racialista culturalista, nacionalismo culturalista historicista identitario, 'etnicismo' que en realidad es nacionalismo geneticista culturalista, etc... Pues todo esto se puede resumir, en el caso catalán, en uno solo concepto: nacionalismo carolingio.

Allá por 2016 pude comprobar como en el Twitter del ‘flamante’ Molt Honorable (Carles Puigdemont), éste firmaba tal que así: KRLS, es decir, igual que el emperador Carlomagno. A día de hoy, 2 de enero de 2026, continua con la firma del rey-emperador (muy ‘republicano’, ¿verdad?…):

  

Resulta una contradicción brutal que un por aquél entonces dirigente de un proyecto encauzado (teóricamente) para construir una república (de 8 segundos) tenga a gala mostrar esta admiración hacia un monarca emperador. Dejo a los psiquiatras otras consideraciones al respecto. Pero, más allá de eso, enseguida conecté esta simbología con tres elementos más que desembocarán en una caracterización genérica de este nacionalismo carolingio: unas declaraciones de Artur Mas (2012), un escrito de Jordi Pujol (1999) y un estudio sobre apellidos y genética pagado con los bolsillos de todos

1. Artur Mas y el ‘ADN cultural’ carolingio de los catalanes

Muchas personas, ante la estupefacción inicial, me preguntan si esto que ahora leerán fue obra, realmente, de Artur Mas, o es sólo una broma. No es ninguna broma, son declaraciones reales, aunque parezca mentira. Son del 2012, hace muy poco. No sé encontrar antecedentes académicos similares ni en el siglo XIX, lo que comenta es sencillamente absurdo, pero .. forma parte del nacionalismo carolingio. Es decir: hay muchos que piensa así. Mas no es un genio, él no ha inventado lo que comenta, sino que es parte de la ideología identitaria que estamos caracterizando. He aquí la ‘perla’:

“El ADN cultural catalán está mezclado con nuestra larga pertenencia al mundo franco-germánico. Cataluña, doce siglos atrás, pertenecía a la marca hispánica y la capital era Aquisgrán, el corazón del imperio de Carlomagno. Algo debe de quedar en nuestro ADN, porque los catalanes tenemos un cordón umbilical que nos hace más germánicos y menos romanos.

Magazine dominical de La Vanguàrdia, 24-1-2012

 

Es difícil utilizar esta montaña de tonterías sin que se escape la risa floja, la vergüenza ajena o el asco. El cordón umbilical, supongo que invisible, metafísico, comunica a ‘los catalanes’ (¿cuáles?) con la época Carolingia, se supone que por origen directo: aquellos que teóricamente ya estaban por aquí hace 12 siglos, no los que llegamos después ni, sobre todo, los que llegamos hace ‘sólo’ 50 años o 15 años... También la plena incorporación ‘cultural’ garantiza que, adoptando este ‘adn cultural’, se pueda conectar con esta pertenencia al mundo germánico y con la posibilidad de ser una persona culta y feliz, como dijo una procesista fallecida en 2016.

La referencia de Mas a Carlomagno es directa. Lástima que de culto no lo sea mucho el ex-presidente, pues la Marca Hispánica no existió nunca. No lo digo yo, lo dijo el historiador Pierre Vilar hace muchos años. Pero no importa, eso es lo de menos. Lo importante es que Mas justifica su buen 'savoir faire', así como la excelencia de su “gobierno de los mejores”, en base a la herencia directa del mundo carolingio, que los hace más germanos ...  ¿Por qué son (¿somos?) tan inteligentes, mejores gestores, más emprendedores, y más sensatos? Pues por la herencia germánica, claro está... Ya está justificada la supremacía. Racismo nordicista de manual.

Este tipo de pensamiento considera que, en un momento dado (s. VIII), se coló durante 80 años, desde el corazón de Europa, el 'mundo carolingio’, y llegó al norte y nordeste de la actual Cataluña. Cataluña, territorio que no se nombra, es decir, que no tiene entidad como tal, hasta el siglo XIII o XIV, es decir, más de 600 años después. Pero prosigamos. El mismo Carlomagno pasó en persona por zonas del actual territorio catalán, por ejemplo. Haciendo una imagen visual que sintetiza este tipo de concepción, el mundo germano-carolingio como un ente magmático que se coló Francia abajo como la tramontana, hasta encontrar en la Cataluña ‘Vieja’ (insisto: no existía Cataluña) su lugar de sedimentación aluvional, como si de un delta se tratase. Aunque en aquellas fechas la población del Pirineo es probable que hablase lenguas ‘vascas’, excepto de la Cerdanya hacia el este, se percibe el habitáculo del ADN carolingio como un momento de génesis de un ‘pueblo’ y de su 'carácter'. El núcleo, en la ciudad de Aquisgrán, ni más ni menos, es decir, en la Europa-europea de verdad, y desde allí, volvemos a recalcarlo, fue derramando su ‘esencia’ Ródano abajo, con ‘Cataluña’ como destino final.

La aportación carolingia cuajó y, como veremos en breve, un carácter propio se cinceló en base al paisaje del territorio de acogida, por lo que el ‘gen cultural’ franco-germano se combinó con la rúbrica indeleble que supuestamente la naturaleza deja en el ‘alma nacional’. Una vez consolidado, este 'carácter comunitario' el ADN era, culturalmente, y se supone que también genéticamente, carolingio, y se extendió a medida que ocupaba la 'Cataluña Nueva' (y, para los que creen en la existencia de los Países Catalanes, por otros lugares insulares y peninsulares). En el primer caso, se insiste mucho en la función de la iglesia en la estructuración del nuevo territorio, una estructuración también ‘precisa’. ‘racional’, 'europea', con ‘seny’, 'germánica', a través de lugares de culto y monasterios. En el nacionalismo carolingio el peso del cristianismo (incluyendo al Opus Dei) no es para nada despreciable, todo lo contrario. Nada que ver con el laicismo republicano ...[1]

La historiografía oficialista del nacionalismo carolingio está llena de referencia a condes, reyes, ducados, señores, y efemérides monárquicas muy alejadas de todo republicanismo que pusiera el acento en que el 90% del territorio estaba fuera del dominio de los débiles estados feudales…

Este nacionalismo carolingio considera que el famoso ADN cultural permanecería en los cuerpos de los catalanes ‘autóctonos’ pero se podría propagar, bien mediante uniones biológicas, bien a través de la integración 'cultural', aunque ésta nunca sería del todo efectiva, por lo que se ve ... La ‘tara’ no-carolingia es demasiado profunda, una especie de segunda piel.

La incorporación en el ‘cuerpo comunitario’ catalán es la meta de la hegemonía nacionalista que se remonta a 1980, pensada que los ‘alóctonos’ pudieran formar parte de la esencia catalana e ' integrarse '. Paréntesis: para eso, lo mejor es casarse con un catalán o catalana y tener hijos, claro. Si no, si ya llegan casados ​​y con niños, pues es recomendable que los hijos se casen con autóctonos para digamos que 'purificarlos' y darles la posibilidad de recibir el ADN carolingio, aunque sea un poco mezclado… No estoy exagerando, todo lo que comento se basa en años de etnografía, tanto a pie de calle, como comparando textos.

Aunque el supuesto influjo carolingio ('germánico', es decir, ‘superior’ según el racismo nordicista) no duró muy poco tiempo, su peso se considera, sí o sí, fundamental: la génesis de ‘Cataluña’ sería su deudora directa. Tan importante es este supuesto legado germano-carolingio, que perduraría hoy en día (en los catalanes-catalanes y, de baja intensidad, en los 'incorporados'). Pero .. ¿por qué se dice que este ADN cultural 'marca, sella, moldea, el supuesto' carácter 'catalán?

Los musulmanes estuvieron en tierras catalanas mucho más tiempo en lo que los nacionalistas carolingios todavía llaman como Cataluña 'Nueva'. Pero la elección es consciente: parecería, de nuevo, como si aquello 'germánico' fuera más 'europeo' y ‘mejor’ .. Y aquí comienzan una serie de concatenaciones ad infinitum, hechas siempre en contraposición con ‘otros’: germano-nórdico-europeo/romano-meridional-africano, racional/irracional, trabajador/vago, emprendedor/ pasivo, civilizado/primitivo, avanzado/atrasado, moderno/arcaico, mesurado/caótico, cordura/visceralidad, etc ...

Incluso en el sentido del humor se habría colado este supuesto 'gen' cultural 'germano-carolingio. Declaraciones de Víctor Alexandre, autor de La Sonrisa de Burt Lancaster, en la revista Lletres, núm. 13, febrero-marzo 2005: "¿Tenemos sentido de la ironía, los catalanes?". "Sí, nuestro sentido del humor está empapado de ironía. Es la antítesis del humor español, que se nutre de sal gruesa y es proclive al esperpento y a la ridiculización del adversario. El humor español necesita la risa, el catalán tiene suficiente con la sonrisa. El primero nace en el estómago, el segundo lo hace en el cerebro ".


2. Jordi Pujol y el paisaje como cincelador del alma comunitaria

La manera de ser de cada pueblo deriva de su geografia. No hay duda de que el territorio del país ha contribuido a hacernos tal como somo, ha esculpido el carácter de nuestro pueblo

Borràs, B.; Parés, E. (dirs.) Llibre d’or dels parcs naturals de Catalunya, Generalitat de Catalunya, página 4.

 

No había suficiente con haber tenido el privilegio de, fluyendo Ródano abajo, el adn carolingio impregnara tierra ‘catalana’ o, mejor dicho, transformara el nordeste de Iberia en tierra catalana. Porque todavía hay gente que se piensa que los catalanes provienen de los Godos, y que el nombre de Cataluña también responde a este origen. Pero que quede entre nosotros, ¿vale? Continuamos ... No había suficiente con recibir esta aportación franco-germánica, 'civilizada' (¡ya que provenía del corazón de Europa! Del norte, ya sabéis…). Parece ser, según Pujol, que el territorio donde se asentó el adn cultural carolingio lo dotó de unas características propias. Eternas, claro está, como más de una vez subrayó el supuesto ‘estadista’.

Nuevamente, al igual que pasó con las frases de Mas, es difícil analizar una imbecilidad tan grande sin sucumbir a la hilaridad. ¿Determinismo geográfico decimonónico escrito por un escolar con sobredosis de anís? No, peor todavía. Un esencialismo cultural extremo que tiene en la naturaleza su base de partida: si el territorio es lo que crea el carácter de un pueblo, de una nación, sólo los que han nacido o, sobre todo, los que son de múltiples generaciones de autóctonos, tienen este ‘carácter’, esa mentalidad diferenciada. Los llegados, con su carácter ya hecho, no son de la misma mentalidad. Brutal coartada para justificar, en base nada menos que en la naturaleza, la supuesta diferencia cultural entre los ‘de toda la vida’ y los ‘forasteros’.

Como en el caso de Mas, considero obvio que Pujol no se inventó esta concepción, y que forma parte del mismo cuerpo de ideas y conceptos. Y de la misma ideología en el sentido de superstición...

3. Genética y apellidos carolingios... en pleno siglo XXI

Quizás para confirmar ‘científicamente’ afirmaciones como las que Mas hizo en 2012, las personas de Cataluña estamos pagando de nuestros bolsillos un proyecto que trata de averiguar si los apellidos catalanes (catalanes-catalanes, es decir, de la época carolingia o poco después, Cabezas no entra) entroncan biológicamente con sus supuestos orígenes. Es decir, si un apellido ‘germánico’ tiene ‘sangre germánica’, por ejemplo. Escandaloso, ¿verdad?:


http://cognoms.upf.edu/

https://www.facebook.com/Un-atles-gen%C3%A8tic-dels-cognoms-catalans-196361010451654/


Otras características del nacionalismo carolingio

 

Refiriéndose a las personas de habla catalana, Puigdemont dijo, cerrando unas declaraciones tipo meeting o speech, de 2015: ‘som una mateixa comunitat humana'. Tal cual. Y este es un rasgo muy distintivo del nacionalismo hegemónico, es decir, del racismo cultual, en Cataluña, y ya desde 1980: la nación (en abstracto) como comunidad, es decir, como la Gemeinschaft del nacionalismo culturalista alemán, en contraposición a la 'sociedad'. La sociedad sería moderna, con clases sociales y demás líos, no como la ‘comunidad’: uniforme en lengua, ‘cultura’, religión, ‘identidad’, ‘manera de ser’, etc…

Por supuesto que se trata de una invención. La ‘comunidad’ no es tradicional, homogénea, con una única cultura, una única lengua, una mentalidad compartida, unos vínculos sanguíneos o religiosos muy fuertes, un sentimiento compartido, una forma de ser, una alma '. Jamás ha sido así. Pero la ideología del racismo cultural carolingio así lo cree. Y va a misa.

En el caso que nos ocupa, esa ‘comunidad’ tendría un solo espíritu común (el Geist) y se fusionaría con el Herrenvolk hasta formar una especie, con perdón, de trinidad sacrosanta carolingia. Dicha ‘comunidad’ sería la expresión actual que deriva del cordón umbilical carolingio, la hipóstasis del espíritu franco-germánico que tomó las formas de la naturaleza y configuró un carácter nacional único, del que serían partícipes, sobre todo, los que pueden demostrar, por el apellido o por la incorporación cultural, que son los herederos directos de aquella huella carolingia y que atesoran el ADN de la misma.

Una especie de gotas (ADN) guardadas en el interior de los individuos, gotas del mismo mar, del mismo silo, del mismo recipiente que derramó hace 1.200 años en dirección a la Cataluña ‘primigenia’ ...

Como ya hemos dicho, el binomio Cataluña Vieja -Cataluña Nueva también es propio del nacionalismo carolingio. Los del sur, los de Llobregat para abajo, somos la Cataluña Nueva


Se trata de un doble ‘etnicismo’:

- Historicista: hace 900 años de esta ‘división’, y aún hoy .... ¿es la Cataluña ‘nueva’?

- Islamófobo: se tiende a ver que la Cataluña Vieja es ‘más catalana’ porque los musulmanes 'sólo' estuvieron 100 años (más que los ‘carolingios’). Usando un racismo poco disimulado, consideran que la presencia del Islam no fue muy positiva y la Cataluña Nueva estuvo 'demasiado' tiempo bajo 'dominio musulmán' ...

El avance hacia el sur, glorificado hasta el ridículo por el nacionalismo carolingio, incluyó para nada gloriosos genocidios, como el que fue encabezado por Jaime I y que exterminó toda la población de Madinat al-Mayurqa.

Curioso ‘republicanismo’ el que casi hace fetichismo de la Edad Media y de actos tan ‘libérrimos’ y ‘fraternales’, mediante monarcas bastante alejados de la idea de la igualdad republicana... Pero, ya se sabe: fueron llevados a cabo a través del ADN cultural carolingio. Por lo tanto, no pasa nada ...

República, nacionalismo, capitalismo...

El expresidente fugado, y carolingio, sale en Youtube gritando al final de un discurso: “Visca Catalunya lliure” ... La pregunta es: libre, ¿de qué? Que un ultracapitalista diga esta frase hace daño a los oídos y a la dignidad. Es un insulto. A no ser que cuando este a día de hoy Honorable diga ‘Cataluña’ esté pensando en la nación abstracta de origen carolingio que tiene en su mente, y no en la sociedad catalana real. El nacionalismo carolingio, también hijo pródigo de los reaccionarios antiobreristas, de la patronal de los años 1920, de los que crearon el somatén. Es todo lo contrario de lo que representaban líderes realmente republicanos como Salvador Seguí, “El Noi del Sucre”. Cambó es, sin duda, un referente de los nacionalistas carolingios en cuanto al uso que hacen del nacionalismo: lo importante es emplear un velo para tapar la lucha de clases, y el velo de la cuestión nacional (de ‘su’ nación) es siempre recurrente. Eso que opinaba en 1938 se está reeditando hoy en día. Punto por punto: “Una victoria roja consolida y hace irremediable, la división de los catalanes en dos clanes que se odian a muerte. Carecería el estimulante de toda ofensa exterior para producir una conciliación interna. El sentimiento catalán se debilitaría por falta de contradicción de fuera y por el eclipse total de solidaridad interna” (Fuente: Cambó, Francesc (1982) Meditaciones. Dietario. 1.936 a 1.940. Volumen 11. Ed. Alpha, Barcelona, ​​página 276. Recoge un escrito del 8 de febrero de 1938)

Con frecuencia, según el contexto (es decir, según los intereses) los nacionalistas carolingios dejan su ‘nación-identidad’ en una esquina. Un ejemplo: a la hora de entenderse con el Partido Popular. Así ocurrió cuando Puigdemont era el alcalde de Girona. No hace tanto, allá por 2016, dijo que PP y Convergencia eran idénticos, excepto en la ‘cuestión nacional’.

Y es que lo que llamo con este neologismo de nacionalismo carolingio no es otra cosa que una modulación más del nacionalismo identitario, esencialista, culturalista, racista, enfocado a los orígenes, tanto históricos (reales o inventados) como genéticos, un nacionalismo que considera como objetivo 'la existencia de' talantes 'comunitarios y de' caracteres 'nacionales, de idiosincrasias eternas que se transmiten por vía biológica y (menos) endoculturación, hasta la fecha presente, sin que la sustancia originaria haya cambiado. Sin hiato.

El nacionalismo esencialista (es decir, el racismo cultural), en este caso su versión 'carolingia', es un constructo ideológico que trata de justificar, de dotar de sentido común, de convertir en natural en base a la historia (sagrada), la divinidad, la ‘cultura’ (religión de Estado hoy en día), o la genética, lo que es social, económico y político. Se emplea para tratar de naturalizar, justificar, sacralizar, todo tipo de injusticias, de explotaciones, de exclusiones y de sistemas políticos y económicos que masacra al pueblo trabajador de Cataluña. Los últimos cinco años de gobierno autonómico catalán han sido un ejemplo paradigmático y casi sádico.

Ya por último: no olvidemos la extraordinaria similitud del nacionalismo carolingio con el nacionalismo germánico más esencialista y racista, basado en el Blut und Boden, es decir la ‘sangre’ (el adn carolingio) y el ‘suelo’ (el territorio del que habla Pujol). No es una casualidad. En absoluto…



[1] Entre otros muchos ejemplos: “Puigdemont mantiene vínculos muy estrechos con la Iglesia Católica. Mientras fue alcalde de Gerona, participó en todo tipo de ceremonias religiosas e incluso en la celebración del cincuenta aniversario de una escuela del Opus Dei, el Benlloch del Plan. El año 2014, encargó una escultura con todo tipo de referencias religiosas para homenajear una entidad ultra conservadora, los Manaies. Las referencias a la religión católica también han aparecido de forma constante en los carteles de la fiesta mayor de la ciudad. Todas estas actuaciones han puesto en entredicho la laicidad del consistorio gerundense” https://directa.cat/fosc-llegat-de-lalcalde-carles-puigdemont

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada