NACIONALISMO CAROLINGIO Y RACISMO CULTURAL EN CATALUÑA
Joan Manuel Cabezas
Doctor en Antropología
Social y Cultural
¿Por qué
‘nacionalismo carolingio’?
Con el término 'nacionalismo carolingio' trato de sintetizar lo que desde hace meses e incluso años denomino tal que así: nacionalismo esencialista culturalista, nacionalismo primordialista identitario, nacionalismo racialista culturalista, nacionalismo culturalista historicista identitario, 'etnicismo' que en realidad es nacionalismo geneticista culturalista, etc... Pues todo esto se puede resumir, en el caso catalán, en uno solo concepto: nacionalismo carolingio.
Allá
por 2016 pude comprobar como en el Twitter del ‘flamante’ Molt Honorable (Carles
Puigdemont), éste firmaba tal que así: KRLS,
es decir, igual que el emperador Carlomagno. A día de hoy, 2 de enero de 2026,
continua con la firma del rey-emperador (muy ‘republicano’, ¿verdad?…):
Resulta una contradicción brutal que un por aquél entonces dirigente de un proyecto encauzado (teóricamente) para construir una república (de 8 segundos) tenga a gala mostrar esta admiración hacia un monarca emperador. Dejo a los psiquiatras otras consideraciones al respecto. Pero, más allá de eso, enseguida conecté esta simbología con tres elementos más que desembocarán en una caracterización genérica de este nacionalismo carolingio: unas declaraciones de Artur Mas (2012), un escrito de Jordi Pujol (1999) y un estudio sobre apellidos y genética pagado con los bolsillos de todos
1. Artur Mas y el ‘ADN cultural’ carolingio de los catalanes
Muchas
personas, ante la estupefacción inicial, me preguntan si esto que ahora leerán
fue obra, realmente, de Artur Mas, o es sólo una broma. No es ninguna broma,
son declaraciones reales, aunque parezca mentira. Son del 2012, hace muy poco.
No sé encontrar antecedentes académicos similares ni en el siglo XIX, lo que
comenta es sencillamente absurdo, pero .. forma parte del nacionalismo
carolingio. Es decir: hay muchos que piensa así. Mas no es un genio, él no ha
inventado lo que comenta, sino que es parte de la ideología identitaria que
estamos caracterizando. He aquí la ‘perla’:
“El ADN
cultural catalán está mezclado con nuestra larga pertenencia al mundo franco-germánico. Cataluña, doce siglos atrás, pertenecía a la marca hispánica y
la capital era Aquisgrán, el corazón del imperio de Carlomagno. Algo debe de quedar en nuestro ADN, porque los
catalanes
tenemos un cordón
umbilical que nos hace más germánicos
y menos romanos.”
Magazine dominical de La Vanguàrdia, 24-1-2012
Es
difícil utilizar esta montaña de tonterías sin que se escape la risa floja, la
vergüenza ajena o el asco. El cordón umbilical, supongo que invisible,
metafísico, comunica a ‘los catalanes’ (¿cuáles?) con la época Carolingia, se
supone que por origen directo: aquellos que teóricamente ya estaban por aquí
hace 12 siglos, no los que llegamos después ni, sobre todo, los que llegamos
hace ‘sólo’ 50 años o 15 años... También la plena incorporación ‘cultural’
garantiza que, adoptando este ‘adn cultural’, se pueda conectar con esta
pertenencia al mundo germánico y con la posibilidad de ser una persona culta y
feliz, como dijo una procesista fallecida en 2016.
La
referencia de Mas a Carlomagno es directa. Lástima que de culto no lo sea mucho
el ex-presidente, pues la Marca Hispánica no existió nunca. No lo digo yo, lo
dijo el historiador Pierre Vilar hace muchos años. Pero no importa, eso es lo
de menos. Lo importante es que Mas justifica su buen 'savoir faire', así como
la excelencia de su “gobierno de los mejores”, en base a la herencia directa
del mundo carolingio, que los hace más germanos ... ¿Por qué son (¿somos?) tan inteligentes,
mejores gestores, más emprendedores, y más sensatos? Pues por la herencia
germánica, claro está... Ya está justificada la supremacía. Racismo nordicista
de manual.
Este
tipo de pensamiento considera que, en un momento dado (s. VIII), se coló durante
80 años, desde el corazón de Europa, el 'mundo carolingio’, y llegó al norte y
nordeste de la actual Cataluña. Cataluña, territorio que no se nombra, es
decir, que no tiene entidad como tal, hasta el siglo XIII o XIV, es decir, más
de 600 años después. Pero prosigamos. El mismo Carlomagno pasó en persona por
zonas del actual territorio catalán, por ejemplo. Haciendo una imagen visual
que sintetiza este tipo de concepción, el mundo germano-carolingio como un ente
magmático que se coló Francia abajo como la tramontana, hasta encontrar en la
Cataluña ‘Vieja’ (insisto: no existía Cataluña) su lugar de sedimentación
aluvional, como si de un delta se tratase. Aunque en aquellas fechas la
población del Pirineo es probable que hablase lenguas ‘vascas’, excepto de la
Cerdanya hacia el este, se percibe el habitáculo del ADN carolingio como un
momento de génesis de un ‘pueblo’ y de su 'carácter'. El núcleo, en la ciudad
de Aquisgrán, ni más ni menos, es decir, en la Europa-europea de verdad, y
desde allí, volvemos a recalcarlo, fue derramando su ‘esencia’ Ródano abajo,
con ‘Cataluña’ como destino final.
La
aportación carolingia cuajó y, como veremos en breve, un carácter propio se cinceló en base al paisaje del territorio de
acogida, por lo que el ‘gen cultural’ franco-germano se combinó con la rúbrica
indeleble que supuestamente la naturaleza deja en el ‘alma nacional’. Una vez
consolidado, este 'carácter comunitario' el ADN era, culturalmente, y se supone
que también genéticamente, carolingio, y se extendió a medida que ocupaba la
'Cataluña Nueva' (y, para los que creen en la existencia de los Países
Catalanes, por otros lugares insulares y peninsulares). En el primer caso, se
insiste mucho en la función de la iglesia en la estructuración del nuevo
territorio, una estructuración también ‘precisa’. ‘racional’, 'europea', con ‘seny’,
'germánica', a través de lugares de culto y monasterios. En el nacionalismo carolingio
el peso del cristianismo (incluyendo al Opus Dei) no es para nada despreciable,
todo lo contrario. Nada que ver con el laicismo republicano ...[1]
La
historiografía oficialista del nacionalismo carolingio está llena de referencia
a condes, reyes, ducados, señores, y efemérides monárquicas muy alejadas de
todo republicanismo que pusiera el acento en que el 90% del territorio estaba
fuera del dominio de los débiles estados feudales…
Este
nacionalismo carolingio considera que el famoso ADN cultural permanecería en
los cuerpos de los catalanes ‘autóctonos’ pero se podría propagar, bien
mediante uniones biológicas, bien a través de la integración 'cultural', aunque
ésta nunca sería del todo efectiva, por lo que se ve ... La ‘tara’
no-carolingia es demasiado profunda, una especie de segunda piel.
La
incorporación en el ‘cuerpo comunitario’ catalán es la meta de la hegemonía nacionalista
que se remonta a 1980, pensada que los ‘alóctonos’ pudieran formar parte de la
esencia catalana e ' integrarse '. Paréntesis: para eso, lo mejor es casarse
con un catalán o catalana y tener hijos, claro. Si no, si ya llegan casados y con
niños, pues es recomendable que los hijos se casen con autóctonos para digamos
que 'purificarlos' y darles la posibilidad de recibir el ADN carolingio, aunque
sea un poco mezclado… No estoy exagerando, todo lo que comento se basa en años
de etnografía, tanto a pie de calle, como comparando textos.
Aunque
el supuesto influjo carolingio ('germánico', es decir, ‘superior’ según el racismo
nordicista) no duró muy poco tiempo, su peso se considera, sí o sí,
fundamental: la génesis de ‘Cataluña’ sería su deudora directa. Tan importante
es este supuesto legado germano-carolingio, que perduraría hoy en día (en los
catalanes-catalanes y, de baja intensidad, en los 'incorporados'). Pero .. ¿por
qué se dice que este ADN cultural 'marca, sella, moldea, el supuesto' carácter
'catalán?
Los
musulmanes estuvieron en tierras catalanas mucho más tiempo en lo que los nacionalistas
carolingios todavía llaman como Cataluña 'Nueva'. Pero la elección es
consciente: parecería, de nuevo, como si aquello 'germánico' fuera más
'europeo' y ‘mejor’ .. Y aquí comienzan una serie de concatenaciones ad infinitum, hechas siempre en
contraposición con ‘otros’: germano-nórdico-europeo/romano-meridional-africano,
racional/irracional, trabajador/vago, emprendedor/ pasivo,
civilizado/primitivo, avanzado/atrasado, moderno/arcaico, mesurado/caótico, cordura/visceralidad,
etc ...
Incluso
en el sentido del humor se habría colado este supuesto 'gen' cultural
'germano-carolingio. Declaraciones de Víctor Alexandre, autor de La Sonrisa de Burt Lancaster, en la
revista Lletres, núm. 13,
febrero-marzo 2005: "¿Tenemos
sentido de la ironía, los catalanes?". "Sí, nuestro sentido del humor
está empapado de ironía. Es la antítesis del humor español, que se nutre de sal
gruesa y es proclive al esperpento y a la ridiculización del adversario. El
humor español necesita la risa, el catalán tiene suficiente con la sonrisa. El
primero nace en el estómago, el segundo lo hace en el cerebro ".
2. Jordi Pujol y el paisaje como cincelador del alma comunitaria
“La manera de ser de cada pueblo deriva de su geografia. No hay duda de que el territorio del país ha contribuido a hacernos tal como somo, ha
esculpido el carácter de
nuestro pueblo”
Borràs,
B.; Parés, E. (dirs.) Llibre d’or dels
parcs naturals de Catalunya, Generalitat de Catalunya, página 4.
No
había suficiente con haber tenido el privilegio de, fluyendo Ródano abajo, el
adn carolingio impregnara tierra ‘catalana’ o, mejor dicho, transformara el
nordeste de Iberia en tierra catalana. Porque todavía hay gente que se piensa
que los catalanes provienen de los Godos, y que el nombre de Cataluña también
responde a este origen. Pero que quede entre nosotros, ¿vale? Continuamos ... No
había suficiente con recibir esta aportación franco-germánica, 'civilizada' (¡ya
que provenía del corazón de Europa! Del norte, ya sabéis…). Parece ser, según Pujol,
que el territorio donde se asentó el adn cultural carolingio lo dotó de unas
características propias. Eternas, claro está, como más de una vez subrayó el
supuesto ‘estadista’.
Nuevamente,
al igual que pasó con las frases de Mas, es difícil analizar una imbecilidad
tan grande sin sucumbir a la hilaridad. ¿Determinismo geográfico decimonónico
escrito por un escolar con sobredosis de anís? No, peor todavía. Un
esencialismo cultural extremo que tiene en la naturaleza su base de partida: si
el territorio es lo que crea el carácter de un pueblo, de una nación, sólo los
que han nacido o, sobre todo, los que son de múltiples generaciones de
autóctonos, tienen este ‘carácter’, esa mentalidad diferenciada. Los llegados,
con su carácter ya hecho, no son de la misma mentalidad. Brutal coartada para
justificar, en base nada menos que en la naturaleza, la supuesta diferencia
cultural entre los ‘de toda la vida’ y los ‘forasteros’.
Como en el caso de Mas, considero obvio que Pujol no se inventó esta concepción, y que forma parte del mismo cuerpo de ideas y conceptos. Y de la misma ideología en el sentido de superstición...
3. Genética y apellidos carolingios... en pleno siglo XXI
Quizás para confirmar ‘científicamente’ afirmaciones como las que Mas hizo en 2012, las personas de Cataluña estamos pagando de nuestros bolsillos un proyecto que trata de averiguar si los apellidos catalanes (catalanes-catalanes, es decir, de la época carolingia o poco después, Cabezas no entra) entroncan biológicamente con sus supuestos orígenes. Es decir, si un apellido ‘germánico’ tiene ‘sangre germánica’, por ejemplo. Escandaloso, ¿verdad?:
https://www.facebook.com/Un-atles-gen%C3%A8tic-dels-cognoms-catalans-196361010451654/
Otras características
del nacionalismo carolingio
Refiriéndose
a las personas de habla catalana, Puigdemont dijo, cerrando unas declaraciones
tipo meeting o speech, de 2015: ‘som una mateixa comunitat humana'. Tal
cual. Y este es un rasgo muy distintivo del nacionalismo hegemónico, es decir,
del racismo cultual, en Cataluña, y ya desde 1980: la nación (en abstracto)
como comunidad, es decir, como la Gemeinschaft del nacionalismo
culturalista alemán, en contraposición a la 'sociedad'. La sociedad sería
moderna, con clases sociales y demás líos, no como la ‘comunidad’: uniforme en
lengua, ‘cultura’, religión, ‘identidad’, ‘manera de ser’, etc…
Por
supuesto que se trata de una invención. La ‘comunidad’ no es tradicional,
homogénea, con una única cultura, una única lengua, una mentalidad compartida,
unos vínculos sanguíneos o religiosos muy fuertes, un sentimiento compartido,
una forma de ser, una alma '. Jamás ha sido así. Pero la ideología del racismo
cultural carolingio así lo cree. Y va a misa.
En
el caso que nos ocupa, esa ‘comunidad’ tendría un solo espíritu común (el Geist)
y se fusionaría con el Herrenvolk hasta formar una especie, con perdón, de
trinidad sacrosanta carolingia. Dicha ‘comunidad’ sería la expresión actual que
deriva del cordón umbilical carolingio, la hipóstasis del espíritu
franco-germánico que tomó las formas de la naturaleza y configuró un carácter
nacional único, del que serían partícipes, sobre todo, los que pueden
demostrar, por el apellido o por la incorporación cultural, que son los
herederos directos de aquella huella carolingia y que atesoran el ADN de la
misma.
Una
especie de gotas (ADN) guardadas en el interior de los individuos, gotas del
mismo mar, del mismo silo, del mismo recipiente que derramó hace 1.200 años en
dirección a la Cataluña ‘primigenia’ ...
Como ya hemos dicho, el binomio Cataluña Vieja -Cataluña Nueva también es propio del nacionalismo carolingio. Los del sur, los de Llobregat para abajo, somos la Cataluña Nueva
Se trata de un doble ‘etnicismo’:
- Historicista: hace 900
años de esta ‘división’, y aún hoy .... ¿es la Cataluña ‘nueva’?
- Islamófobo: se tiende a
ver que la Cataluña Vieja es ‘más catalana’ porque los musulmanes 'sólo'
estuvieron 100 años (más que los ‘carolingios’). Usando un racismo poco disimulado,
consideran que la presencia del Islam no fue muy positiva y la Cataluña Nueva
estuvo 'demasiado' tiempo bajo 'dominio musulmán' ...
El avance hacia el sur,
glorificado hasta el ridículo por el nacionalismo carolingio, incluyó para nada
gloriosos genocidios, como el que fue encabezado por Jaime I y que exterminó
toda la población de Madinat al-Mayurqa.
Curioso ‘republicanismo’ el que casi hace fetichismo de la Edad Media y de actos tan ‘libérrimos’ y ‘fraternales’, mediante monarcas bastante alejados de la idea de la igualdad republicana... Pero, ya se sabe: fueron llevados a cabo a través del ADN cultural carolingio. Por lo tanto, no pasa nada ...
República, nacionalismo, capitalismo...
El
expresidente fugado, y carolingio, sale en Youtube gritando al final de un
discurso: “Visca Catalunya lliure” ... La pregunta es: libre, ¿de qué? Que un
ultracapitalista diga esta frase hace daño a los oídos y a la dignidad. Es un
insulto. A no ser que cuando este a día de hoy Honorable diga ‘Cataluña’ esté
pensando en la nación abstracta de origen carolingio que tiene en su mente, y
no en la sociedad catalana real. El nacionalismo carolingio, también hijo
pródigo de los reaccionarios antiobreristas, de la patronal de los años 1920,
de los que crearon el somatén. Es todo lo contrario de lo que representaban
líderes realmente republicanos como Salvador Seguí, “El Noi del Sucre”. Cambó
es, sin duda, un referente de los nacionalistas carolingios en cuanto al uso
que hacen del nacionalismo: lo importante es emplear un velo para tapar la
lucha de clases, y el velo de la cuestión nacional (de ‘su’ nación) es siempre
recurrente. Eso que opinaba en 1938 se está reeditando hoy en día. Punto por
punto: “Una victoria roja consolida y
hace irremediable, la división de los catalanes en dos clanes que se odian a
muerte. Carecería el estimulante de toda ofensa exterior para producir una
conciliación interna. El sentimiento catalán se debilitaría por falta de
contradicción de fuera y por el eclipse total de solidaridad interna” (Fuente:
Cambó, Francesc (1982) Meditaciones. Dietario. 1.936 a 1.940. Volumen 11. Ed.
Alpha, Barcelona, página 276. Recoge un escrito del 8 de febrero de 1938)
Con frecuencia, según el contexto (es decir, según los intereses) los nacionalistas carolingios dejan su ‘nación-identidad’ en una esquina. Un ejemplo: a la hora de entenderse con el Partido Popular. Así ocurrió cuando Puigdemont era el alcalde de Girona. No hace tanto, allá por 2016, dijo que PP y Convergencia eran idénticos, excepto en la ‘cuestión nacional’.
Y
es que lo que llamo con este neologismo de nacionalismo
carolingio no es otra cosa que una modulación más del nacionalismo
identitario, esencialista, culturalista, racista, enfocado a los orígenes,
tanto históricos (reales o inventados) como genéticos, un nacionalismo que
considera como objetivo 'la existencia de' talantes 'comunitarios y de'
caracteres 'nacionales, de idiosincrasias eternas que se transmiten por vía
biológica y (menos) endoculturación, hasta la fecha presente, sin que la
sustancia originaria haya cambiado. Sin hiato.
El
nacionalismo esencialista (es decir, el racismo cultural), en este caso su
versión 'carolingia', es un constructo ideológico que trata de justificar, de
dotar de sentido común, de convertir en natural en base a la historia
(sagrada), la divinidad, la ‘cultura’ (religión de Estado hoy en día), o la
genética, lo que es social, económico y político. Se emplea para tratar de
naturalizar, justificar, sacralizar, todo tipo de injusticias, de
explotaciones, de exclusiones y de sistemas políticos y económicos que masacra
al pueblo trabajador de Cataluña. Los últimos cinco años de gobierno autonómico
catalán han sido un ejemplo paradigmático y casi sádico.
Ya
por último: no olvidemos la extraordinaria similitud del nacionalismo carolingio
con el nacionalismo germánico más esencialista y racista, basado en el Blut
und Boden, es decir la ‘sangre’ (el adn carolingio) y el ‘suelo’ (el
territorio del que habla Pujol). No es una casualidad. En absoluto…
[1]
Entre otros muchos ejemplos: “Puigdemont mantiene vínculos muy estrechos con la
Iglesia Católica. Mientras fue alcalde de Gerona, participó en todo tipo de
ceremonias religiosas e incluso en la celebración del cincuenta aniversario de
una escuela del Opus Dei, el Benlloch del Plan. El año 2014, encargó una
escultura con todo tipo de referencias religiosas para homenajear una entidad
ultra conservadora, los Manaies. Las referencias a la religión católica también
han aparecido de forma constante en los carteles de la fiesta mayor de la ciudad.
Todas estas actuaciones han puesto en entredicho la laicidad del consistorio
gerundense” https://directa.cat/fosc-llegat-de-lalcalde-carles-puigdemont