divendres, 2 de gener del 2026

NACIONALISMO CAROLINGIO Y RACISMO CULTURAL EN CATALUÑA

 

NACIONALISMO CAROLINGIO Y RACISMO CULTURAL EN CATALUÑA

 

Joan Manuel Cabezas

Doctor en Antropología Social y Cultural

joanmanuel.cabezas@gmail.com

 

¿Por qué ‘nacionalismo carolingio’?

 

Con el término 'nacionalismo carolingio' trato de sintetizar lo que desde hace meses e incluso años denomino tal que así: nacionalismo esencialista culturalista, nacionalismo primordialista identitario, nacionalismo racialista culturalista, nacionalismo culturalista historicista identitario, 'etnicismo' que en realidad es nacionalismo geneticista culturalista, etc... Pues todo esto se puede resumir, en el caso catalán, en uno solo concepto: nacionalismo carolingio.

Allá por 2016 pude comprobar como en el Twitter del ‘flamante’ Molt Honorable (Carles Puigdemont), éste firmaba tal que así: KRLS, es decir, igual que el emperador Carlomagno. A día de hoy, 2 de enero de 2026, continua con la firma del rey-emperador (muy ‘republicano’, ¿verdad?…):

  

Resulta una contradicción brutal que un por aquél entonces dirigente de un proyecto encauzado (teóricamente) para construir una república (de 8 segundos) tenga a gala mostrar esta admiración hacia un monarca emperador. Dejo a los psiquiatras otras consideraciones al respecto. Pero, más allá de eso, enseguida conecté esta simbología con tres elementos más que desembocarán en una caracterización genérica de este nacionalismo carolingio: unas declaraciones de Artur Mas (2012), un escrito de Jordi Pujol (1999) y un estudio sobre apellidos y genética pagado con los bolsillos de todos

1. Artur Mas y el ‘ADN cultural’ carolingio de los catalanes

Muchas personas, ante la estupefacción inicial, me preguntan si esto que ahora leerán fue obra, realmente, de Artur Mas, o es sólo una broma. No es ninguna broma, son declaraciones reales, aunque parezca mentira. Son del 2012, hace muy poco. No sé encontrar antecedentes académicos similares ni en el siglo XIX, lo que comenta es sencillamente absurdo, pero .. forma parte del nacionalismo carolingio. Es decir: hay muchos que piensa así. Mas no es un genio, él no ha inventado lo que comenta, sino que es parte de la ideología identitaria que estamos caracterizando. He aquí la ‘perla’:

“El ADN cultural catalán está mezclado con nuestra larga pertenencia al mundo franco-germánico. Cataluña, doce siglos atrás, pertenecía a la marca hispánica y la capital era Aquisgrán, el corazón del imperio de Carlomagno. Algo debe de quedar en nuestro ADN, porque los catalanes tenemos un cordón umbilical que nos hace más germánicos y menos romanos.

Magazine dominical de La Vanguàrdia, 24-1-2012

 

Es difícil utilizar esta montaña de tonterías sin que se escape la risa floja, la vergüenza ajena o el asco. El cordón umbilical, supongo que invisible, metafísico, comunica a ‘los catalanes’ (¿cuáles?) con la época Carolingia, se supone que por origen directo: aquellos que teóricamente ya estaban por aquí hace 12 siglos, no los que llegamos después ni, sobre todo, los que llegamos hace ‘sólo’ 50 años o 15 años... También la plena incorporación ‘cultural’ garantiza que, adoptando este ‘adn cultural’, se pueda conectar con esta pertenencia al mundo germánico y con la posibilidad de ser una persona culta y feliz, como dijo una procesista fallecida en 2016.

La referencia de Mas a Carlomagno es directa. Lástima que de culto no lo sea mucho el ex-presidente, pues la Marca Hispánica no existió nunca. No lo digo yo, lo dijo el historiador Pierre Vilar hace muchos años. Pero no importa, eso es lo de menos. Lo importante es que Mas justifica su buen 'savoir faire', así como la excelencia de su “gobierno de los mejores”, en base a la herencia directa del mundo carolingio, que los hace más germanos ...  ¿Por qué son (¿somos?) tan inteligentes, mejores gestores, más emprendedores, y más sensatos? Pues por la herencia germánica, claro está... Ya está justificada la supremacía. Racismo nordicista de manual.

Este tipo de pensamiento considera que, en un momento dado (s. VIII), se coló durante 80 años, desde el corazón de Europa, el 'mundo carolingio’, y llegó al norte y nordeste de la actual Cataluña. Cataluña, territorio que no se nombra, es decir, que no tiene entidad como tal, hasta el siglo XIII o XIV, es decir, más de 600 años después. Pero prosigamos. El mismo Carlomagno pasó en persona por zonas del actual territorio catalán, por ejemplo. Haciendo una imagen visual que sintetiza este tipo de concepción, el mundo germano-carolingio como un ente magmático que se coló Francia abajo como la tramontana, hasta encontrar en la Cataluña ‘Vieja’ (insisto: no existía Cataluña) su lugar de sedimentación aluvional, como si de un delta se tratase. Aunque en aquellas fechas la población del Pirineo es probable que hablase lenguas ‘vascas’, excepto de la Cerdanya hacia el este, se percibe el habitáculo del ADN carolingio como un momento de génesis de un ‘pueblo’ y de su 'carácter'. El núcleo, en la ciudad de Aquisgrán, ni más ni menos, es decir, en la Europa-europea de verdad, y desde allí, volvemos a recalcarlo, fue derramando su ‘esencia’ Ródano abajo, con ‘Cataluña’ como destino final.

La aportación carolingia cuajó y, como veremos en breve, un carácter propio se cinceló en base al paisaje del territorio de acogida, por lo que el ‘gen cultural’ franco-germano se combinó con la rúbrica indeleble que supuestamente la naturaleza deja en el ‘alma nacional’. Una vez consolidado, este 'carácter comunitario' el ADN era, culturalmente, y se supone que también genéticamente, carolingio, y se extendió a medida que ocupaba la 'Cataluña Nueva' (y, para los que creen en la existencia de los Países Catalanes, por otros lugares insulares y peninsulares). En el primer caso, se insiste mucho en la función de la iglesia en la estructuración del nuevo territorio, una estructuración también ‘precisa’. ‘racional’, 'europea', con ‘seny’, 'germánica', a través de lugares de culto y monasterios. En el nacionalismo carolingio el peso del cristianismo (incluyendo al Opus Dei) no es para nada despreciable, todo lo contrario. Nada que ver con el laicismo republicano ...[1]

La historiografía oficialista del nacionalismo carolingio está llena de referencia a condes, reyes, ducados, señores, y efemérides monárquicas muy alejadas de todo republicanismo que pusiera el acento en que el 90% del territorio estaba fuera del dominio de los débiles estados feudales…

Este nacionalismo carolingio considera que el famoso ADN cultural permanecería en los cuerpos de los catalanes ‘autóctonos’ pero se podría propagar, bien mediante uniones biológicas, bien a través de la integración 'cultural', aunque ésta nunca sería del todo efectiva, por lo que se ve ... La ‘tara’ no-carolingia es demasiado profunda, una especie de segunda piel.

La incorporación en el ‘cuerpo comunitario’ catalán es la meta de la hegemonía nacionalista que se remonta a 1980, pensada que los ‘alóctonos’ pudieran formar parte de la esencia catalana e ' integrarse '. Paréntesis: para eso, lo mejor es casarse con un catalán o catalana y tener hijos, claro. Si no, si ya llegan casados ​​y con niños, pues es recomendable que los hijos se casen con autóctonos para digamos que 'purificarlos' y darles la posibilidad de recibir el ADN carolingio, aunque sea un poco mezclado… No estoy exagerando, todo lo que comento se basa en años de etnografía, tanto a pie de calle, como comparando textos.

Aunque el supuesto influjo carolingio ('germánico', es decir, ‘superior’ según el racismo nordicista) no duró muy poco tiempo, su peso se considera, sí o sí, fundamental: la génesis de ‘Cataluña’ sería su deudora directa. Tan importante es este supuesto legado germano-carolingio, que perduraría hoy en día (en los catalanes-catalanes y, de baja intensidad, en los 'incorporados'). Pero .. ¿por qué se dice que este ADN cultural 'marca, sella, moldea, el supuesto' carácter 'catalán?

Los musulmanes estuvieron en tierras catalanas mucho más tiempo en lo que los nacionalistas carolingios todavía llaman como Cataluña 'Nueva'. Pero la elección es consciente: parecería, de nuevo, como si aquello 'germánico' fuera más 'europeo' y ‘mejor’ .. Y aquí comienzan una serie de concatenaciones ad infinitum, hechas siempre en contraposición con ‘otros’: germano-nórdico-europeo/romano-meridional-africano, racional/irracional, trabajador/vago, emprendedor/ pasivo, civilizado/primitivo, avanzado/atrasado, moderno/arcaico, mesurado/caótico, cordura/visceralidad, etc ...

Incluso en el sentido del humor se habría colado este supuesto 'gen' cultural 'germano-carolingio. Declaraciones de Víctor Alexandre, autor de La Sonrisa de Burt Lancaster, en la revista Lletres, núm. 13, febrero-marzo 2005: "¿Tenemos sentido de la ironía, los catalanes?". "Sí, nuestro sentido del humor está empapado de ironía. Es la antítesis del humor español, que se nutre de sal gruesa y es proclive al esperpento y a la ridiculización del adversario. El humor español necesita la risa, el catalán tiene suficiente con la sonrisa. El primero nace en el estómago, el segundo lo hace en el cerebro ".


2. Jordi Pujol y el paisaje como cincelador del alma comunitaria

La manera de ser de cada pueblo deriva de su geografia. No hay duda de que el territorio del país ha contribuido a hacernos tal como somo, ha esculpido el carácter de nuestro pueblo

Borràs, B.; Parés, E. (dirs.) Llibre d’or dels parcs naturals de Catalunya, Generalitat de Catalunya, página 4.

 

No había suficiente con haber tenido el privilegio de, fluyendo Ródano abajo, el adn carolingio impregnara tierra ‘catalana’ o, mejor dicho, transformara el nordeste de Iberia en tierra catalana. Porque todavía hay gente que se piensa que los catalanes provienen de los Godos, y que el nombre de Cataluña también responde a este origen. Pero que quede entre nosotros, ¿vale? Continuamos ... No había suficiente con recibir esta aportación franco-germánica, 'civilizada' (¡ya que provenía del corazón de Europa! Del norte, ya sabéis…). Parece ser, según Pujol, que el territorio donde se asentó el adn cultural carolingio lo dotó de unas características propias. Eternas, claro está, como más de una vez subrayó el supuesto ‘estadista’.

Nuevamente, al igual que pasó con las frases de Mas, es difícil analizar una imbecilidad tan grande sin sucumbir a la hilaridad. ¿Determinismo geográfico decimonónico escrito por un escolar con sobredosis de anís? No, peor todavía. Un esencialismo cultural extremo que tiene en la naturaleza su base de partida: si el territorio es lo que crea el carácter de un pueblo, de una nación, sólo los que han nacido o, sobre todo, los que son de múltiples generaciones de autóctonos, tienen este ‘carácter’, esa mentalidad diferenciada. Los llegados, con su carácter ya hecho, no son de la misma mentalidad. Brutal coartada para justificar, en base nada menos que en la naturaleza, la supuesta diferencia cultural entre los ‘de toda la vida’ y los ‘forasteros’.

Como en el caso de Mas, considero obvio que Pujol no se inventó esta concepción, y que forma parte del mismo cuerpo de ideas y conceptos. Y de la misma ideología en el sentido de superstición...

3. Genética y apellidos carolingios... en pleno siglo XXI

Quizás para confirmar ‘científicamente’ afirmaciones como las que Mas hizo en 2012, las personas de Cataluña estamos pagando de nuestros bolsillos un proyecto que trata de averiguar si los apellidos catalanes (catalanes-catalanes, es decir, de la época carolingia o poco después, Cabezas no entra) entroncan biológicamente con sus supuestos orígenes. Es decir, si un apellido ‘germánico’ tiene ‘sangre germánica’, por ejemplo. Escandaloso, ¿verdad?:


http://cognoms.upf.edu/

https://www.facebook.com/Un-atles-gen%C3%A8tic-dels-cognoms-catalans-196361010451654/


Otras características del nacionalismo carolingio

 

Refiriéndose a las personas de habla catalana, Puigdemont dijo, cerrando unas declaraciones tipo meeting o speech, de 2015: ‘som una mateixa comunitat humana'. Tal cual. Y este es un rasgo muy distintivo del nacionalismo hegemónico, es decir, del racismo cultual, en Cataluña, y ya desde 1980: la nación (en abstracto) como comunidad, es decir, como la Gemeinschaft del nacionalismo culturalista alemán, en contraposición a la 'sociedad'. La sociedad sería moderna, con clases sociales y demás líos, no como la ‘comunidad’: uniforme en lengua, ‘cultura’, religión, ‘identidad’, ‘manera de ser’, etc…

Por supuesto que se trata de una invención. La ‘comunidad’ no es tradicional, homogénea, con una única cultura, una única lengua, una mentalidad compartida, unos vínculos sanguíneos o religiosos muy fuertes, un sentimiento compartido, una forma de ser, una alma '. Jamás ha sido así. Pero la ideología del racismo cultural carolingio así lo cree. Y va a misa.

En el caso que nos ocupa, esa ‘comunidad’ tendría un solo espíritu común (el Geist) y se fusionaría con el Herrenvolk hasta formar una especie, con perdón, de trinidad sacrosanta carolingia. Dicha ‘comunidad’ sería la expresión actual que deriva del cordón umbilical carolingio, la hipóstasis del espíritu franco-germánico que tomó las formas de la naturaleza y configuró un carácter nacional único, del que serían partícipes, sobre todo, los que pueden demostrar, por el apellido o por la incorporación cultural, que son los herederos directos de aquella huella carolingia y que atesoran el ADN de la misma.

Una especie de gotas (ADN) guardadas en el interior de los individuos, gotas del mismo mar, del mismo silo, del mismo recipiente que derramó hace 1.200 años en dirección a la Cataluña ‘primigenia’ ...

Como ya hemos dicho, el binomio Cataluña Vieja -Cataluña Nueva también es propio del nacionalismo carolingio. Los del sur, los de Llobregat para abajo, somos la Cataluña Nueva


Se trata de un doble ‘etnicismo’:

- Historicista: hace 900 años de esta ‘división’, y aún hoy .... ¿es la Cataluña ‘nueva’?

- Islamófobo: se tiende a ver que la Cataluña Vieja es ‘más catalana’ porque los musulmanes 'sólo' estuvieron 100 años (más que los ‘carolingios’). Usando un racismo poco disimulado, consideran que la presencia del Islam no fue muy positiva y la Cataluña Nueva estuvo 'demasiado' tiempo bajo 'dominio musulmán' ...

El avance hacia el sur, glorificado hasta el ridículo por el nacionalismo carolingio, incluyó para nada gloriosos genocidios, como el que fue encabezado por Jaime I y que exterminó toda la población de Madinat al-Mayurqa.

Curioso ‘republicanismo’ el que casi hace fetichismo de la Edad Media y de actos tan ‘libérrimos’ y ‘fraternales’, mediante monarcas bastante alejados de la idea de la igualdad republicana... Pero, ya se sabe: fueron llevados a cabo a través del ADN cultural carolingio. Por lo tanto, no pasa nada ...

República, nacionalismo, capitalismo...

El expresidente fugado, y carolingio, sale en Youtube gritando al final de un discurso: “Visca Catalunya lliure” ... La pregunta es: libre, ¿de qué? Que un ultracapitalista diga esta frase hace daño a los oídos y a la dignidad. Es un insulto. A no ser que cuando este a día de hoy Honorable diga ‘Cataluña’ esté pensando en la nación abstracta de origen carolingio que tiene en su mente, y no en la sociedad catalana real. El nacionalismo carolingio, también hijo pródigo de los reaccionarios antiobreristas, de la patronal de los años 1920, de los que crearon el somatén. Es todo lo contrario de lo que representaban líderes realmente republicanos como Salvador Seguí, “El Noi del Sucre”. Cambó es, sin duda, un referente de los nacionalistas carolingios en cuanto al uso que hacen del nacionalismo: lo importante es emplear un velo para tapar la lucha de clases, y el velo de la cuestión nacional (de ‘su’ nación) es siempre recurrente. Eso que opinaba en 1938 se está reeditando hoy en día. Punto por punto: “Una victoria roja consolida y hace irremediable, la división de los catalanes en dos clanes que se odian a muerte. Carecería el estimulante de toda ofensa exterior para producir una conciliación interna. El sentimiento catalán se debilitaría por falta de contradicción de fuera y por el eclipse total de solidaridad interna” (Fuente: Cambó, Francesc (1982) Meditaciones. Dietario. 1.936 a 1.940. Volumen 11. Ed. Alpha, Barcelona, ​​página 276. Recoge un escrito del 8 de febrero de 1938)

Con frecuencia, según el contexto (es decir, según los intereses) los nacionalistas carolingios dejan su ‘nación-identidad’ en una esquina. Un ejemplo: a la hora de entenderse con el Partido Popular. Así ocurrió cuando Puigdemont era el alcalde de Girona. No hace tanto, allá por 2016, dijo que PP y Convergencia eran idénticos, excepto en la ‘cuestión nacional’.

Y es que lo que llamo con este neologismo de nacionalismo carolingio no es otra cosa que una modulación más del nacionalismo identitario, esencialista, culturalista, racista, enfocado a los orígenes, tanto históricos (reales o inventados) como genéticos, un nacionalismo que considera como objetivo 'la existencia de' talantes 'comunitarios y de' caracteres 'nacionales, de idiosincrasias eternas que se transmiten por vía biológica y (menos) endoculturación, hasta la fecha presente, sin que la sustancia originaria haya cambiado. Sin hiato.

El nacionalismo esencialista (es decir, el racismo cultural), en este caso su versión 'carolingia', es un constructo ideológico que trata de justificar, de dotar de sentido común, de convertir en natural en base a la historia (sagrada), la divinidad, la ‘cultura’ (religión de Estado hoy en día), o la genética, lo que es social, económico y político. Se emplea para tratar de naturalizar, justificar, sacralizar, todo tipo de injusticias, de explotaciones, de exclusiones y de sistemas políticos y económicos que masacra al pueblo trabajador de Cataluña. Los últimos cinco años de gobierno autonómico catalán han sido un ejemplo paradigmático y casi sádico.

Ya por último: no olvidemos la extraordinaria similitud del nacionalismo carolingio con el nacionalismo germánico más esencialista y racista, basado en el Blut und Boden, es decir la ‘sangre’ (el adn carolingio) y el ‘suelo’ (el territorio del que habla Pujol). No es una casualidad. En absoluto…



[1] Entre otros muchos ejemplos: “Puigdemont mantiene vínculos muy estrechos con la Iglesia Católica. Mientras fue alcalde de Gerona, participó en todo tipo de ceremonias religiosas e incluso en la celebración del cincuenta aniversario de una escuela del Opus Dei, el Benlloch del Plan. El año 2014, encargó una escultura con todo tipo de referencias religiosas para homenajear una entidad ultra conservadora, los Manaies. Las referencias a la religión católica también han aparecido de forma constante en los carteles de la fiesta mayor de la ciudad. Todas estas actuaciones han puesto en entredicho la laicidad del consistorio gerundense” https://directa.cat/fosc-llegat-de-lalcalde-carles-puigdemont

dilluns, 29 de desembre del 2025

EL NACIONALISME ESSENCIALISTA CATALÀ - L’EXEMPLE DEL LLIBRE LA RAÇA (1930) DE M. ROSSELL I VILAR

EL NACIONALISME ESSENCIALISTA CATALÀ

L’EXEMPLE DEL LLIBRE LA RAÇA (1930) DE M. ROSSELL I VILAR

TEXTOS SELECCIONATS I COMENTATS

 

Joan Manuel Cabezas

Doctor en Antropologia Social

joanmanuel.cabezas@gmail.com

 


 

1. Introducció

 

Aquest breu article, escrit inicialment a finals de l’any 2015, i reescrit diversos cops al llarg del 2016, s’inscrivia en un espai i moment concrets que servidor de vostès contemplava com un context de canvi d’hegemonies fonamental, i són aquests eixos els que expliquen per què el vaig dur a terme. Vaig errar de ple en la idea que havia un ‘canvi’ d’hegemonies, doncs continuem (novembre de 2025) amb el domini del racisme cultural a Catalunya. Quan el vaig escriure pensava que s’estava extingint, lentament, l’antiga hegemonia d’aquest racisme cultural, el qual compta amb molts sinònims: nacionalisme essencialista cultural, que podríem també denominar com a primordialisme, fonamentalisme cultural, substancialisme, nacionalisme noucentista ligat al nacionalisme romàntic alemany del segle XIX, i a tot l’ampli espectre de modulacions del culturalisme identitari, historicista, racialista, geneticista i determinista geogràfic. El que a Europa s’ha denominat des dels anys 1980s o bé ‘moviment identitari’, o bé ‘nou racisme’, o bé neonazisme. Diferents paraules per a parlar del mateix concepte, grosso modo.

 

El nacional-pujolisme és una modulació d’aquest racisme cultural, falsament ‘integracionista’ en el cas de l’expresident. Està basada en un nacionalisme ‘filisteu’[1] que, entre d’altres coses, a més de mistificar un ens abstracte anomenat ‘poble/nació català[na]’, i que és el resultat fetitxitzat de la construcció interessada feta per les classes dominants per a jerarquitzar i uniformitzar els ecosistemes socials de Catalunya, parteix de la idea de que existeix una ‘mentalitat’ catalana (Geist), un tarannà propi o caràcter, sigui aquest creat pel paisatge, o sigui aquest producte d’una connexió genètica (històrica) amb el món germànic. Tot i que pugui semblar una broma, no ho és pas. Hi tornarem en breu.

 

Quan vaig escriure el text (i això pot sorprendre pel seu contingut) jo era independentista. Un independentista que començava a deixar de ser-ho, fart de l’evident biaix classista i racista del nacionalisme. El meu posicionament, anticulturalista, vinculat la classe social i no al ‘Volk’ (poble entés com a ‘comunitat de llengua-origen-cultura’), virulentament antiessencialista, era no ja un rara avis, sinó una aberració enmig del magma ‘indepe’. Avui en dia (2025, insisteixo), el nacionalisme català és exclusivament essencialista. Ni un bri de ‘nacionalisme cívic’ o ‘ciutadà’, si no és com una mena d’anècdota insignificant. En aquell context, doncs, vaig pensar escriure el següent text per tal de mostrar no només el llarg recorregut de les tesis nacionalistes essencialistes, del racisme cultural, aleshores preocupant creixement a Catalunya (confirmat 10 anys després), un racisme cultural ben present (tot i tractar de dissimular) des de sempre en CDC, però també existent en determinats sectors d’ERC i, fins i tot, d’un moviment polític nominalment als antípodes d’aquests posicionament: la CUP. O Poble Lliure, la seva ‘ala’ més proconvergent i nacional-organicista... Aquestes darreres paraules són al 2025 molt més certes que en el meu text inicial.

 

El llibre La Raça, al voltant del qual pivota aquest article, no és cap raresa ni exotisme. Recull, de forma molt sincera i nítida, alguns pressupòsits supremacistes anteriorment presents en aquell nacionalisme noucentista que al 2015 jo pensava, ingènuament, que donava les seves darreres fuetades. El llibre suara esmentat mostra, a més, discursos encara molt vigents (al 2025, encara més) en els sectors dels què fa poca estona he parlat. Només cal que féu algun cop d’ull a l’espai virtual per trobar correlacions amb els fragments que he seleccionat i l’actual nacionalisme essencialista, desbocat cada dia més al 2015, i molt més al 2015. Empraré, com es veurà, la ironia i el sarcasme, antídots provisionals abans d’iniciar una tasca sistemàtica de deconstrucció de l’actual pàtria noucentista i de construcció d’un nova identificació col·lectiva, d’una nova hegemonia. No cal dir que, 10 anys després, ni s’ha construït una nova identificació intercultural, ni molt menys una nova hegemonia.

 

 

 

A més d’escrutar l’espai virtual, us convido a examinar publicacions oficials, diversos llibres i articles editats del 1980 ençà, o els estatuts de l’Associació de Municipis per la Independència (http://www.municipisindependencia.cat/que-es-ami/estatuts/) (les lletres en negreta són meves):

 

 

“Tots sabem que Catalunya és un país mil·lenari amb tot allò que en dret conforma una nació: llengua, cultura, dret, tradició, institucions, sentiment de pertinença, voluntat de ser

“La nació catalana és una nació plena de riquesa en tots els àmbits: riquesa natural, riquesa històrica i, per sobre de tot, riquesa intangible que és l’espiritual, la dels nostres valors. Aquests caracteritzen l’ànima del poble català: esperit d’esforç, obert, integrador, dialogant, educatiu, assenyat”

 

 

Posaré només tres exemples més, a mode de cloenda d’aquest apartat introductori:

 

 

Jordi Pujol. “La manera de ser de cada poble presenta uns matisos que deriven de la seva geografia. No hi ha dubte que aquest conjunt de muntanyes, planes, rius, aiguamolls, boscos, platges, cales i cingles que configuren el territori del país, ha contribuït poderosament a fer-nos tal com som, ha col·laborat a cisellar això que en diem el caràcter del nostre poble. Gaudir d’uns béns materials no ha d’estar renyit amb fruir d’uns altres béns, de l’ordre de l’esperit, quan ambdós brollen d’una mateixa terra” Borràs, B.; Parés, E. (dirs.) (1999)  Llibre d’or dels parcs naturals de Catalunya, Generalitat de Catalunya, pàg. 4.

 

 

Artur Mas. Magazine dominical de La Vanguàrdia, 24-1-2012: “El ADN cultural catalán está mezclado con nuestra larga pertenencia al mundo franco-germánico. En definitiva, Cataluña, doce siglos atrás, pertenecía a la marca hispánica y la capital era Aquisgrán, el corazón del imperio de Carlomagno. Algo debe de quedar en nuestro ADN, porque los catalanes tenemos un cordón umbilical que nos hace más germánicos y menos romanos.” http://www.lavanguardia.com/magazine/20120224/54258645650/artur-mas-generalitat-psoe-pp-cataluna.html

 

 

 

Estudi genètic sobre els cognoms catalans (2015) http://cognoms.upf.edu/ 



2. Selecció de textos i comentaris

Pàgina 107:


  

Fent etnografia online (i a peu de carrer) es pot trobar avui en dia aquest visió supremacista que engloba allò ‘espanyol’ com una totalitat identitària situada a les antípodes d’una altra: la catalana (la catalana ‘de debò’, és a dir, la dels que són part de la raça, avui en dia més cultural que biològica –o no- de la catalanitat essencialista). La ‘mentalitat’ catalana és de pencar, de fer feina, mentre que els espanyols són ganduls... Racisme cultural de manual...

 

Pàgina 108:

 

 

‘Mentalitat’, ‘manera de pensar’, ‘inalterable’. Res que no trobem en el pujolisme dels anys setanta, vuitanta o noranta, i en l’actual nacionalisme català majoritari. També és present la idea de que allò ‘al·lògen’, ‘al·lòcton’, o desapareixen (s’assimilen, à la jacobine) o són una ‘desviació’.

Només pot sobreviure allò que parteixi o que se sumi a la ‘pròpia’ mentalitat... I resulta d’interès comparar la idea pujoliana de l’home català que necessita del fet col·lectiu català (Pujol, 1990), amb la concepció d’un ritme racial (és a dir, cultural) que posseeix els individus d’aquesta raça, d’aquest ‘fet col·lectiu’...

 

 Pàgina 117


 

La suposada diferenciació ‘objectiva’ entre catalans i espanyols es fa carn, és a dir, fenotip racial: els espanyols són (o som?) de cella curta, els catalans de cella llarga. Segons quin processista hiperventilat trobaria aquí una bona pedra de toc per a poder iniciar les seves somniades persecucions contra els impurs, però no crec que els serveixi de gaire: si alguna cosa són les ‘taxonomies racials’ és que són ni ‘taxonomies’ ni ‘racials’, perquè no es pot classificar el que no existeix en el món fàctic si no és per a generar mers ectoplasmes que estan més lluny de la realitat que les taxonomies de fades i ogres...

  

Pàgina 126



Només cal fullejar un parell de pàgines de nacionalisme burgès català (incloent el pujolisme i la seva reedició processista) per a trobar diverses referències a la ‘mentalitat’, al ‘temperament’ i al ‘caràcter’ del que ells consideren com a ‘poble català’.  No és raça ‘física’, sinó cultural. Racisme cultural.

 

Pàgines 155-156

 



Emprant un exemple aïllat, l’autor fa una defensa del que anomeno fetitxisme lingüístic, basat en la idea que la base i el volkgeist d’un grup deriva de forma preeminent de la llengua que aquest conjunt humà parla, imbricant-se amb la Gemeinschaft (comunitat) romàntica: una única ‘cultura’, un únic ‘idioma’, una religió única i compartida, una sola moral, uns valors ‘propis’ derivats de la ‘llengua’ i de la ‘cultura’....

 Pàgina 165

 



 La raça, és a dir, la cultura, o el Ser pujolià, continua dins dels individus tot i que marxin fora de llur matriu ‘cultural’ d’origen. Són nascuts a Catalunya, però no són catalans. Com vaig llegir l’octubre de 2025 a Twitter/X, escrit per un racista cultural català: ‘ells marxen d’Espanya, però Espanya no marxa d’ells’.

Si volen accedir a la ‘catalanitat’ (el Ser contornejat pel nacionalisme essencialista), han d’incorporar-s’hi, s’hi han d’identificar, han de fer de Catalunya ‘el seu país’ i, així, ser part del seu Ser. I contribuir a que els nacionalistes burgesos continuïn gaudint dels privilegis de classe que han tingut els darrers cent cinquanta anys...

Tot i amb això, l’educació mai els farà alterar realment llur ‘mentalitat’, sempre romandran llestos per a formar part de l’exèrcit d’exclosos i d’explotats quan calgui, o bé dels que s’uneixin des de la perifèria a la crida dels seus senyors per a fer front als que volen acabar amb llurs privilegis (amb els dels senyors, és clar).

Pàgines 167-168



Segons l’essencialisme nacionalista, del 1930 i del 2025, una ‘mentalitat’ s’ha d’expressar, sempre, amb una llengua. La llengua ‘uneix els cors’, determina una cosmovisió, una percepció, una manera de ser, una forma d’entendre el món i la vida, no només diferents, sinó incommensurables. El fetitxisme lingüístic del nacionalisme essencialista català va en aquesta mateixa línia. Talment com si l’idioma fos quelcom biològic, com les religions, les quals determinarien les conductes dels individus i pobles com si fossin agulles de les vies del tren...

El nul espai, o merament paternalista, atorgat a les classes populars de llengua castellana per part del nacionalisme essencialista nominalment d’esquerres, és una derivació d’aquest fonamentalisme lingüístic, molt present no només en el sector més reaccionari del processisme i en el conjunt dels nacionalistes organicistes.

Un exemple: quan a finals de febrer del 2017 l’organització Poble Lliure parla de ‘classes populars catalanes’, inclou a les persones i grups de les classes populars de Catalunya que no parlen català com a llengua ‘pròpia’, que tenen el castellà com a llengua d’ús habitual, i/o que parlen d’altres idiomes?.


Les diferències ‘culturals’ (sinònim de ‘racial’ en tant que es consideren hereditàries, inalterables, eternes) són impossibles de canviar. El caràcter de cada poble té una inèrcia impermeable a qualsevol intent de canviar-lo. No resulta estrany que es consideri que els ‘espanyols’ (escanyols, en llenguatge processista) MAI no podran canviar, que ‘Espanya’ (considerada com un tot civilitzatori diferent al català) MAI no podrà canviar. Per què? Pels mateixos motius que comenta el nostre autor, tant en l’extracte situat a sobre d’aquest comentari com el situat just a sota.

Això doncs, aquest racisme pressuposa que les mentalitats nacionals no poden canviar, mai. Com esmenta l’autor, l’atavisme és consubstancial a les ‘cultures’ (a les ‘races culturals’). L’actualitat d’aquest discurs en el processisme neocon és més que evident, i no minoritària: vegi’s, de nou, els Estatuts de l’Associació de Municipis per a la Independència:  “Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia lo que ignora. I avui l’esperit d’Espanya, que és el de Castella, continua exactament igual.” (http://www.municipisindependencia.cat/que-es-ami/estatuts/ )

 

Pàgina 169



Pàgina 191


  

Victòria de Barcelona en Comú a les eleccions municipals del maig del  2015. A la seu de CiU, observen com els seus adversaris celebren el triomf. En diverses ocasions se sent com algunes de les persones que hi són en aquesta seu diu en veu alta: ‘però, no veus? Són tots xarnegos...’. És a dir ¿existiria la possibilitat de reconèixer als ‘espanyols’ (incloent els ‘colons’/xarnegos) pels seus trets fenotípics, segons determinat nacionalisme essencialista català? Mirem-ho a la inversa: hom pensa que a tal opció només la voten els ‘xarnegos’ i, ipso facto, tothom que estigui celebrant la victòria ‘sembla’ xarnego. Hi ha molt de fantasia en la fenotípia ‘racial’...

Pàgines 194-195

 


Pàgina 196

 



Llarga, molt llarga ‘dissertació’ sobre els efectes del mestissatge, que no són ‘nocius’ si són pocs, ‘controlats’. És a dir, en termes pujolians, si s’incorporen de forma reeixida en el cos nacional. La feblesa del discurs purament ‘fenotípic’-biològic fa que el concepte de raça sigui més cultural, més de ‘caràcter’, que no pas d’aparença externa. I aquest ‘caràcter’, així com la diferentia specifica del Ser català (manllevo un terme molt car a en Pujol), es basa en la història (mitificada) i en el territori ‘propi’.

Al meu entendre, resulta força evident que l’ambigüitat de la resta d’aquesta dissertació és pròpia de tot nacionalisme organicista: resulta que, a més del llinatge (la ‘sang’), també importa el territori. Allò tant propi de Pujol, de que el territori ‘cisella’ l’ànima del ‘poble català’ (del seu, és clar), i que ve de lluny.  Allò tant ambigu i poc rigorós, com tota la ideologia del nacionalisme essencialista, feta d’invocacions vaporoses i misticoides, de metafísiques etèries i de fort contingut sentimental.

Parèntesi (crítica indirecta a la CUP de l’any 2015, que el 9 de gener de 2016 va fer president un reaccionari turbocapitalista racista): si a sobre de combregar amb aquesta lògica hom pretén presentar-se com d’esquerres (o ‘marxista’, fins i tot), s’haurà ficat en un bon jardí. Com se’n sortirà? Ben fàcil, no cal fer com els culturetes dels ‘comuns’ i ‘podemites’, millor tirar pel dret: ‘la vida està plena de contradiccions’. Hegelianisme de pa sucat amb oli i vinatxo peleón de bon matí? No crec. Molta barra. I moltes ganes de continuar xuclant de l’espantall del procés, esdevingut forma de vida en aquelles dates. Tanco parèntesi.

Però, a veure....en què quedem? És la natura la que modela la suposada “ànima nacional”, o és el llinatge, la llengua, i la cultura, els que la contornegen? Aquest ‘bucle argumental’, double-bind, atzucac, cul-de-sac, o loop lògic, començà en el discurs nacionalista essencialista a inicis del segle XX o, com a mol, ja a les acaballes del s. XIX, com indicà Joan-Lluís Marfany. El mateix Marfany[2] afirmà al respecte, fent-se ressò d’aquesta flagrant contradicció nacional-organicista:

“És la terra, en definitiva, el que fa la nació. Hi ha catalans, doncs, perquè hi ha Catalunya, perquè hi ha una terra catalana; no pas al revés, [però] aquesta terra, com la delimitarem i la definirem? Hi ha catalans perquè hi ha Catalunya però Catalunya, què és? El territori que ocupen els catalans. I qui són els catalans? Els qui han nascut i viuen a Catalunya. La terra fa la nació i la nació defineix la terra”

Una altra contradicció: les Bases de Manresa defensaven un sufragi corporatiu molt antidemocràtic, i el gruix del nacionalisme de l’època (finals s. XIX-inicis XX) era reaccionari, però una de les diferències en relació a ‘Castella’ era que Catalunya havia estat més democràtica (una democràcia medieval que mai no existí). Avui en dia els ressons d’aquesta fal·làcia es continuen sentint i llegint, i amb virulència...

 

Pàgina 214

 

Més del mateix: la “mescla racial” (és a dir, cultural) pot ésser (sovint empra el condicional) negativa per a la ‘raça’ en termes culturals (novament demostra el més que actual ús de ‘cultura’ com a ‘segona pell’ i sinònim de ‘raça’), Un ‘ermot cultural’ és una expressió que semblaria agafada, a través del túnel del temps, dels actuals neocons processistes. La por d’en Pujol a la ‘immigració’ massiva, i de la qual es poden trobar referències a dojo, incideix, a la seva manera, en aquesta percepció de que, per sobre de tot, caldria posar a recer de les inclemències de les ‘mescles’ la puresa primigènia de la ‘cultura catalana’ i del ‘Ser català’. Un i altre, sempre definits, marcats, etiquetats, caracteritzats, jerarquitzats i predeterminats pels de sempre, és clar...

Pàgina 243


 

Novament es fa un doble subratllat: per un cantó, la ‘raça’ de la qual es parla és de constitució històrico-cultural-espiritual (psicològica) més que no pas de caire ‘físic-fenotípic’, en relació a colors de pell i ulls, índex cranial, major o menor prognatisme, etc.; per una altra banda, s’insisteix en la importància de la persistència i de la homogeneïtat. Uns vocables molt nacional-carolingis, molt pujolians, molt propis del nacionalisme organicista català. Recordo unes declaracions d’en Pujol, després d’una victòria electoral (una més), en què parlava dels contrincants com un aiguabarreig (paraules literals) i d’ells com una força compacta, sòlida, homogènia (també paraules literals). 

En termes de rigor, l’autor es veu forçat a anar fins a la prehistòria (?) per a trobar els inicis de la ‘raça catalana’, que existiria fins i tot abans del ‘naixement’ de Catalunya, raó de més per a pensar que l’Ésser català estaria de vegades fins i tot per sobre de la voluntat dels que conformen aquesta unitat ‘racial’/civilitzatòria. Si algú ha pensat que l’autor parla dels Països Catalans, per cert, crec que va errat...

 

Pàgines 244-245


 

  

Ja ha tornat a saltar la llebre. Ho hem dit, però ara l’autor ho indica de manera explícita. La ‘raça’ és la ‘cultura’. No perquè la raça sigui una construcció social (que és el que és), o que la raça és una idea cultural (que també, en el sobreentès, dubtós, que el capitalisme pugui ser considerat una cultura). No pas. El moviment lògic, per així dir-ho, és a l’inrevés. M’explico: per a l’autor, i per a força nacionalistes organicistes, abans i també hores d’ara, la ‘cultura’ té les mateixes característiques que tindria la ‘raça’. Ho deixa ben clar: “la cultura, valor racial”· Faves comptades.

 

La ‘cultura’ és com la ‘raça’ perquè és persistent i diferenciada, i és persistent i diferenciada perquè ‘ve de lluny’, com encara diuen molts nacionalistes essencialistes, és a dir, perquè, com la ‘raça’, té llarg recorregut, i arriba fins als nostres dies incorrupta, ferma, com si un fil o nervi[3] (la llengua?) hagués travessat la història des de l’època de Carlemany (versió de Mas i de Puigdemont, i de Convergència) o, com diu l’autor, des del Paleolític.

 

Catalunya seria, com la ‘raça’, un ésser viu (i el territori seria el ‘cos’?) Si vindrà de lluny, i si podrà ésser sinònim de ‘raça’, que la cultura, com ja hem comentat, sobrepassa la voluntat (com fa la ‘raça’, oi? Tu ets blanc, negre, o ‘oriental’, ho vulguis o no...). Aquest ‘cultura racial’ ens embolcallaria (bé, a mi no, que sóc un ‘mestís’ i, a sobre, heretge) i ens posseiria (literalment), o bé per llinatge, o bé per ‘integració’ (fer-se seu l’Ésser català, en terminologia pujolista). Perquè un cop ‘incorporats’, ja estem en àmbit que està per sobre nostre. Francesc Maspons[4] exposava l’any 1929 quelcom que, avui en dia, signarien molts processistes sector neocon, i el gruix dels nacionalistes organicistes:

 

La nació és una entitat natural; l’Estat, una concepció política. L’home, segons el seu desig, pot canviar d’Estat, però és impotent per canviar la Nació; les seves característiques nacionals, les té per sobre de la seva voluntat i, fins i tot, contra la seva voluntat; canviarà l’estat, però no canviarà l’ànima” . Difícilment trobaríem una millor definició del la ‘cultura’ com a ‘raça espiritual’...

 

Un altre apunt: l’autor parla de les invasions. De ben segur que té al cap la dels musulmans. Pocs anys abans era costum entre els ideòlegs del regionalisme/nacionalisme organicista (l’únic que existia aleshores a Catalunya) diferenciar ‘físicament’ els castellans com a un poble ‘contaminat’ per la ‘petjada semita’, essent ‘semític’ sinònim d’àrab (dels amazics no es parlava gaire).

 

Sempre s’ha tendit a considerar gairebé com un ‘accident’ la ‘dominació musulmana’ a Catalunya, que en canvi sí que ‘influí’ a Castella. Aquesta mena de rebuig continua present hores d’ara, a data d’avui, quan ens trobem autors que parlen de ‘terres alliberades del domini sarraí’[5] al bell mig d’un article on es valoren expressions com ‘comunitat política evolucionada’ per parlar del suposat ‘estat’ català del s. XVIII (faltaven 150 anys per als estats-nació...)

Pàgina 251


 

Les persones que estem incloses dins de l’epítet ‘antropòleg’ patim diversos problemes, a banda de la total marginalització professional (això és un altre tema). En especial, dos: que ningú sàpiga què és l’antropologia i que, quan algú pensa que ho saps, la remeti a l’antropologia física o, com em digué un regidor sitgetà no fa pas tants anys, ‘¿qué passa, que vols buscar els meus orígens en l’arbre genealògic?’ (sic). Lamentablement, una part dels ‘antropòlegs’ de fa un cert temps es dedicaven a trobar i classificar ‘races’, sovint molt unides a les ‘famílies lingüístiques’ i a la història esdevinguda mitologia, per suposat. Això implicava exercicis de funambulisme com ara equiparar una família ‘lingüística’ indoeuropea a una ‘raça’ i a una història feta de conquestes i de ‘supremacismes’ bèl·lics, polítics, culturals...  El nostre autor cau en el parany i, tot i haver indicat fa poc que associava la raça a la mentalitat, no es pot deixar de parlar de l’aspecte fenotípic. El recurs a les peres per a descriure les diferències dins de cada ‘raça’ no deixa d’ésser graciós, molt ocorrent.

El que fa l’autor és indicar que la ‘raça psicològica’ catalana (és a dir, la ‘cultura’ o ‘civilització’, la ‘cultura racial’) és una cosa, però que està circumscrita en un territori on predomina una raça física concreta, detectada pels antropòlegs de l’època, i encara present en enciclopèdies contemporànies: l’atlanto-mediterrània. L’important, però, és que aquesta varietat física seria “diferent de la resta d’Espanya”, i això és el que de veres té sentit: trobar eines diacrítiques per a poder ésser el més diferents possibles dels ‘castellans’, incloent, com es fa, les de caire ‘físic’, ‘racial’ en el sentit més estès del terme (aparença i trets exteriors). No només història, llengua, mentalitat, sinó també, per si no fos prou, som (o són) més alts i dolicocèfals. La repera...

Pàgina 252

 


 

La ‘cultura’ també seria ‘racial’ perquè, segons l’autor, compartiria amb la ‘raça física’ un remot, molt remot, origen. Novament, sembla ser que al Paleolític va sorgir l’estructura identitària i la mentalitat...

L’obsessió per la història/mitologia (‘arrel’ de la diferència) fa cabdal, per al nacionalisme essencialista, trobar (en aquest cas, quan més lluny en el temps, millor) el moment de l’etnogènesi, la qual no és vista com el que és (un sistema metamòrfic i dinàmic en continua transformació), sinó com una ‘estructura identitària’... sòlida, ferma, massissa, homogènia... oi?.. No, no estic imitant al Pujol, sinó al seu ‘delfí’:


Pàgina 274


 

Com diu el Mas, els catalans ‘tenen’ (tenim?) uns valors propis (quins? Ja ens imaginem quins...) i una estructura identitària també pròpia. Segons el Mas, valor i estructura tindrien origen en els carolingis, profundament “europeus” ells, tant tant europeus que tenien la capital al cor d’Europa (Aquisgrà). Segons el nostre autor, encara més enrere, molt més, Prehistòria avall...

L’important, en un cas i en l’altre, a banda d’ésser dues teories absolutament delirants i absurdes, és que es tracta d’una mentalitat  (‘valors’) i cultura racial (‘estructura identitària’) que, fa 10.000 anys o fa 1.000, estaven definitivament formades. Atenció que hem arribat a la mare dels ous o el perquè de tot plegat: el que el nostre autor, el Mas, i el conjunt dels nacionalistes essencialistes afirmen, és que a Catalunya ja existia fa força temps una ‘cultura’ (o ‘raça’, tant se val) que ha arribat fins als nostres dies.

Les conseqüències de tot plegat són moltes, però en destaco una que és doble o trina: com a estri per a jerarquitzar la població (i servir de màquina d’exclusió, ideal per al capitalisme) resulta difícilment millorable; com a eina per a fer de ‘filtre’ als que es vulguin incorporar en el ‘cos nacional’, és molt eficaç; com a ideologia per a ocultar les veritables estructuracions socials (basades en l’existència d’una classe d’explotadors i d’una altra d’explotats) i com a ferramenta per a consolidar la fantasia d’una suposada ‘comunitat humana’ situada per sobre de la societat i de les lluites de classes, ha estat hegemònica fins no fa gaire. Encara és dominant. Però, en termes de construir allò d’un sol poble és un veritable suïcidi. I em temo que això els nacionalistes essencialistes ho saben. Potser ja els està bé, o potser no poden fer-hi res perquè, ja se sap, són coses que estan per damunt de la voluntat dels homes...

 

POST SCRIPTUM

 

L’autor del llibre La raça aposta per una política raciològica que es pot resumir així: una raça supura una cultura pròpia, producte del seu caràcter particular, incomparable i absolut. Allò que es faci en el marc del territori propi d’aquesta cultura ha d’ésser expressió d’aquesta raça.

Per tant, ha de fer-se en base a unes característiques idiosincràtiques concretes, sistematitzable en un seguit de trets en forma d’unitats discretes que configurarien una mena de text o discurs sagrat-natural-genètic(històric) que serveix, sobretot (això no es diu) per a jerarquitzar la societat, per a naturalitzar i convertir en irrevocables les desigualtats, l’status quo autòcton/racial/cultural.

Els que s’adeqüin millor als trets, són plenament ‘integrats’ i en formen part, s’hi incorporen si arriben d’una altra matriu ‘racial’, tot i que això darrer és poc aconsellable, doncs genera ‘mestissatge’ i, segons la ideologia racialista, això implica ‘degeneració’ racial, és a dir, cultural.

 

No ho oblidem: on es diu ‘raça’ s’està dient ‘cultura’, i viceversa. Gemeinschaft. Volkgeist. Heimat. Valors ‘propis’. Formes de ser ‘pròpies’, no ‘foranes’. Allò al·lògen contamina, és malèfic, contrari a la veritable ‘cultura pròpia’, és a dir, ‘raça’ pròpia. És ‘imperialisme espanyol’, ‘imperialisme castellà’, ‘mentalitat mesetària’, gens de fiar, intrínsecament negativa en tant que contrària a l’esperit ‘propi’ de la raça/cultura ‘natural’, la del territori cultural o ‘comunitat humana’ (com diu el Puigdemont). Tal és el pes raciològic (culturalista) que un text de Lenin traduït a Moscou però per una versió en castellà de les seves obres és posat sota sospita. Sí, el que llegeixen és rigorosament cert. Fins a tal punt d’esperpent ha arribat el nacionalisme essencialista a Catalunya.

 

Ara, agost de 2016, aquesta teoria raciològica està més viva que mai en les files del creixent i cada cop més visceral nacionalisme processista. Un exemple de racisme (3 d’agost del 2016):

 

http://catalunyalliure.cat/2016/08/senyor-pisarello-vagi-sen-pedagogia-largentina/

 


 

 

Post Scriptum del Post Scriptum:

 

En termes de nacionalisme essencialista, és a dir, de racisme cultural, la Catalunya de finals del 2025 està pitjor que la del 2016. Però això no hauria d’ésser una sorpresa: aquest racisme cultural visceral no és una altra cosa que el resultat lògic de la seva hegemonia des del 1980...

Coses de la vida: fa 10 anys ja m’ho veia a venir...



[1] Preferim el terme ‘estretor mental’, en el sentit del concepte de мещанствo amb el qual Lenin qualificava el nacionalisme reaccionari en el seu article  “Notes crítiques sobre la qüestió nacional” (1913)

[2] Joan-Lluís Marfany (1996) La cultura del catalanisme, Ed. Empúries, Barcelona, pàg. 204

 

[3] La idea de ‘ànima de la nació’ en referència a la llengua no és una gracieta meva. Això és de l’any 2015: http://www.llenguanacional.cat/pdf/LN090_04.pdf 

[4] F. Maspons (1963) L’Home, la Nació i l’Estat, Edicions d’Aportació Catalana, Barcelona, pàg. 9.